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En el marco del Día Nacional de la Salud Materna y Perinatal, conmemorado el martes de esta semana, es importante remarcar que la salud materna es un elemento constitutivo del bienestar general.

Por lo tanto, es necesario conocer, ampliar y promover las medidas que han tenido éxito en preservar la salud del binomio madre-hijo. Es tiempo de aprender y replicar las buenas prácticas que en protección de la salud se han llevado a cabo.

La clave para mejorar la atención de la salud materna reside en el fortalecimiento y capacitación de los especialistas en atención de la salud; la optimización para reconocer signos de alarma; el incremento de la tecnología, y el establecimiento de protocolos adecuados para la detección, diagnóstico y tratamiento de las complicaciones.

De acuerdo con cifras de la OMS, cada día, a nivel mundial, mueren cerca de 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Desgraciadamente, según las estimaciones de múltiples organizaciones internacionales, entre 1990 y 2015 sólo se ha logrado reducir el 43% de las muertes maternas anuales.

La salud materna y perinatal es el símbolo por antonomasia de justicia en salud. Un signo inequívoco de equidad y protección sin discriminación a los grupos de mayor vulnerabilidad.

Para resolver estos problemas de inequidad y justicia social, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se estableció como meta para 2030, reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100 mil nacidos vivos.

Escuchar esta meta puede hacernos creer que nos encontramos en una situación privilegiada, pues en México la razón de mortalidad materna, para 2014 era de 38.9, cifra por debajo, casi a la mitad, de la meta planteada.

En este contexto vale la pena recordar; de acuerdo con estudios del INEGI, entre los periodo 2002-2006 y 2007-2011, el Estado de México fue la entidad federativa que tuvo mayor reducción de muertes maternas evitables, con una disminución de 265 defunciones evitables, superando casi al doble las reducciones a nivel nacional.

El Estado de México de 1990 a 2014 redujo 69.9% la razón de mortalidad materna, es decir que casi logrando la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (75%), así la entidad mexiquense pasó de un razón de mortalidad materna de 112.7 a solo 33.9. Nos falta llegar a una razón de mortalidad materna de 31.6 para haber cumplido la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 

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