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La Secretaría de Salud, a través del Centro de Equidad de Género y Salud Reproductiva, en su Lineamiento Técnico para la Atención Integral de la persona con Síndrome de Down, refiere que en México se estima un caso de síndrome de Down por cada 650 recién nacidos.

Ayer, precisamente en el marco de la Conmemoración del Día Mundial del Síndrome de Down en el Senado, enfatizamos la importancia de haber logrado también la declaración del Día Nacional, que sí bien busca incrementar la sensibilización a una sociedad más incluyente, también tiene el objetivo de sumar voluntades de la sociedad civil en apoyo a este sector de la población.

De acuerdo a cifras del INEGI se estima que en el año 2010 existían 5 millones 739 mil 270 personas con alguna discapacidad, de los cuales 250 mil tenían Síndrome de Down.

Por si no bastara la propia condición de vivir con Síndrome de Down, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, esta comunidad enfrenta, además, una grave situación de discriminación. La CONAPRED refiere que muchos niños con síndrome de Down no tienen oportunidades de ir a la escuela, especialmente en el medio rural, ya que la propia familia cree que no tienen capacidad de aprender, lo cual da pie a que el estado de discriminación pueda incluso perpetuarse.

De aquí que sumándonos al tema de la conmemoración de este año: #MiVozMiComunidad, cuya finalidad es que la gente con síndrome de Down pueda hablar, ser escuchada e incluso, influenciar políticas y acciones del gobierno para ser incluidas completamente en la comunidad, emitimos un exhorto a la Secretaría de Salud, para implementar mecanismos que faciliten la participación de las personas con síndrome de Down en la toma de decisiones relativas a las políticas nacionales y estatales de salud que les afectan o benefician de manera directa.

Celebro gratamente que, a propósito de esta suma de voluntades, sea el Senado el primero en poner el ejemplo, comprometiéndose a proporcionar los espacios para impartir clases especiales para niñas y niños con esta situación. Creo, que nada es tan acertado y sensible para los padres de familia, saber que no están solos en el objetivo encontrar espacios para la inclusión de sus hijos, especialmente en materia de educación.

Cada 21 de marzo ésta será la referencia, buscar la manera de reducir las dificultades que viven estas personas, avanzar en una cultura de respeto, de reconocimiento a la dignidad humana y de pleno respeto a sus derechos humanos.

 

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