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Evidentemente es una pregunta que dejaría pensando a más de una persona; generalmente los seres humanos tenemos dos riñones, podemos vivir con solo uno de ellos; sin embargo, cuando fallecemos nuestros órganos pueden salvar vidas. Tan sólo en lo que va de este año, alrededor de 24,303 personas se preguntaron ¿quién me donaría un órgano? Esto, ante un panorama no muy alentador respecto a la cultura de donación de órganos.

Desafortunadamente aún no existe una cultura en torno a la donación de órganos y la mayoría de la población no está consciente de su importancia hasta que la vida de un ser querido depende de ello.

En la actualidad, una gran cantidad de personas necesitan el trasplante de algún órgano en México, tan solo al día de hoy de acuerdo a cifras del Centro Nacional de Trasplantes 21,376 personas se encuentran en una larga lista de espera. Todas ellas con la fe y esperanza puestas en una mayor consciencia respecto de la donación de órganos. Es respetable por supuesto toda postura, pero si amamos la vida, estoy segura que una decisión podría ayudar a salvar millones de vidas.

La donación de órganos puede, desde mejorar la calidad de vida de una persona hasta ser su única opción. Facilitemos esto que muchas veces puede verse impedido por mitos o falsas creencias. Para una persona que necesita un órgano, conseguirlo no es tarea fácil, ya que inciden múltiples factores, entre ellos la compatibilidad.

La mayoría los trasplantes de órganos que se hacen son de donantes vivos, quienes generalmente son familiares de los pacientes, pero; la consanguineidad no siempre es garantía de la compatibilidad de un órgano, por lo que muchas personas dependen de donantes fallecidos, donde aunado a la compatibilidad, surge el factor del tiempo de espera que juega un papel determinante.

En las listas de espera se encuentran niños que están apenas comenzando sus vidas, jóvenes con futuros prometedores, madres y padres de familia. Conocer la trascendencia e importancia de este acto generoso, ayuda a desmitificar la donación de órganos, que muchas veces tiene a ser radicalizado; sin embargo, en nuestro país existe una amplia regulación en torno al tema, tanto en el ámbito legal como en el médico.

La donación de órganos y tejidos es un acto de humanidad, amor y dignidad a la vida, incluso de trascendencia a ésta. Un poco de lado mi reflexión, pero a propósito del Día Mundial del Donante de Sangre, el sentido es el mismo.

 

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