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Los Trastornos del Espectro Autista son un conjunto de afecciones neurológicas que originan problemas en la socialización, la comunicación y la limitación de intereses.

Hay que ser muy claros y remarcarlo, esto no es una enfermedad, es un trastorno del desarrollo y, por lo tanto, aunque no tiene cura, con un tratamiento adecuado, la calidad de vida de las personas con esta condición puede mejorar sustancialmente.

Estos trastornos se manifiestan desde la infancia y por lo general se detectan antes de los primeros tres años de vida, ya que suelen describir a niños que parecen absortos, indiferentes o aislados, algo que terriblemente se ha expresado "como si estuvieran en su propio mundo".

Vaya frase tan estigmatizante y discriminatoria; las personas con la Condición del Espectro Autista (CEA), tal vez no encajan en nuestra falsa idea de mundo, una idea errónea y soberbia, pero eso no debe aislarlos ni separarlos de la sociedad, solo hay un mundo y todos somos parte de él; no son extranjeros, ni personas distintas, viven en nuestro mundo y en nuestras casas, con parte activa de la sociedad, caminan nuestras calles y compartimos con ellos esta vida.

Pese a no existir datos exactos sobre su prevalencia, la organización internacional Autism Speaks calcula que 1 de cada 88 nacidos tiene la CEA, esto implicaría que esta condición sea más común que el cáncer, el sida y la diabetes combinados.

En nuestro país, de acuerdo con la Clínica Mexicana de Autismo, cerca de uno de cada 300 niños vive con esta condición y cada año se estima un número de 6 mil nuevos casos registrados. Ante tal magnitud tenemos que actuar de manera pronta y eficaz para mejorar sus vidas.

Las personas con la CEA enfrentan grandes retos al integrarse a la sociedad; la educación adecuada, integral e inclusiva para los estudiantes con esta condición es sumamente limitada y escasa, son pocos los maestros capacitados y son insuficientes los métodos pedagógicos y didácticos para ellos. Además, las oportunidades laborales se encuentran muy acotadas y no hay la suficiente capacitación para el trabajo.

Nuestro reto va más allá de iluminar edificios, se trata de iluminar personas y eso solo lo podemos lograr a través de cariño, amor, consciencia, acciones y actitudes inclusivas. Amar, es reconocer las limitaciones y diferencias, pero no sólo conocerlas, sino abrazarlas, hacerlas nuestras, amar es amalgamarnos, convertirnos en uno solo y cuando eso suceda, podremos ver que si es posible iluminar una vida.

 

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