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Los duros momentos nacionales e internacionales han tirado por los suelos gran parte de las esperanzas e ilusiones de muchos mexicanos; es fácil perder nuestra motivación al mirar un periódico o escuchar un noticiero, pocas son las noticias que nos invitan a seguir delante.

El mundo está en crisis; una crisis anunciada, publicada, televisada, periscopeada, escrita en menos de 140 caracteres, reducida a seis segundos, en historias y con filtros. La crisis que nos tocó vivir.

Pero esto no debe sorprendernos; no existe ser humano que nunca haya padecido un momento de crisis, un momento de desaliento, de falta de esperanza y de profunda desolación, todos, absolutamente todos, incluso hasta Jesús temió.

Parece que todo está en nuestra contra, que el amanecer quedó en el olvido y que los nuevos días no volverán, cada vez nos parecen más cercanos el sufrimiento y el estoicismo; es fácil ver el vaso medio vacío y no medio lleno.

Sin embargo, los momentos de crisis no son tiempos para la huida, al contrario, son tiempos perfectos, pues solo al encontrarnos reducidos a cenizas, al vernos frente al callejón sin salida en que nos hemos metido, solo al sentir el suelo en nuestra mejilla, sólo en ese momento podremos darnos cuenta de lo que podemos crecer.

Los momentos de crisis son oportunidades de claridad y crecimiento para alcanzar lo que nos mueve, lo que nos motiva, aquello que nos hace levantarnos cada día, dar un poco más, y darlo todo por nuestro sueño.

Esto no es nada fácil, las crisis pueden destruirnos; para evitarlo tenemos que romper nuestro paradigma, salir de nuestra zona de confort, dejar atrás nuestra comodidad; pues en el sitio más agradable del mundo, nunca algo ha trascendido.

Tenemos que enfrentar nuestra crisis, mirarla a los ojos y sacar de ella lo mejor, los problemas no se evaden, las tristezas no se olvidan, se superan, se antepone lo bueno a lo malo, pero no se deja a un lado.

Es momento de unirnos como mexicanos, de saber que codo a codo, mano a mano podemos superar estos momentos; que necesitamos de unidad y armonía, dejar atrás nuestras diferencias y evitar abrir más esa brecha, requerimos del trabajo de todos en la misma dirección.

Hace un día escuchaba la plática de TEDx de Karla Souza, "Dulces son los Frutos de la Adversidad" vaya que tiene razón, pero no podemos limitarnos a su dulzura, pues los frutos producto de la mezcla de la adversidad circunstancial, conjugada con nuestro esfuerzo y máximo empeño, no son solo dulces, sino que son los frutos más jugosos que algún día podremos probar, los frutos que más nos pueden sorprender, son los frutos del éxito y el crecimiento personal.

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